Rasgos Fundamentales de la Educación Mercedaria

Los rasgos que han de caracterizar la práctica educativa se distinguen como:

  1. La educación mercedaria es acción educativa de prevención: se trata de poner al alcance del alumno las técnicas y los medios necesarios para prevenir el fracaso escolar.
  2. La educación mercedaria es una acción educativa de presencia: frente a un mundo que separa, divide, aísla especialmente a los fracasados, a los menos capacitados, la acción educativa mercedaria se caracteriza por una presencia humana, estando cerca de aquellos alumnos y alumnas que tengan dificultades en su proceso de enseñanza aprendizaje.
  3. La educación mercedaria es acción educativa de encarnación: sin el conocimiento de la realidad socio-cultural donde está inmerso el colegio, sin el conocimiento de los retos que nos presenta el mundo en que vivimos, es imposible una acción educativa que dé respuesta a la vida, es decir, que parta de la vida y sea para la vida.
  4. La educación mercedaria es acción educativa de acogida: estamos en una sociedad donde cada grupo se cierra, donde los hogares se aíslan, donde se expulsa y margina a los otros. Frente a la tendencia de cerrar y excluir es necesario un movimiento inverso de acogida: abrir nuestro colegio para aquellos que no son capaces, que no tienen muy buenos expedientes, que presentan dificultades de aprendizaje, darles y ofrecerles un espacio de acogida, fomentar su autoestima.
  5. La educación mercedaria es acción educativa de redención: de la entrega de la vida a la tarea educativa. Hacer que la comunidad educativa mercedaria sea comunidad evangelizadora, de presencia mercedaria e inserta en el espacio de la acción liberadora.
  6. La educación mercedaria es acción educativa de libertad concreta: educar en y para la libertad supone ayudar a los alumnos y alumnas para hacerles capaces de asumir y recorrer su propio camino, su propia vida con autonomía. No somos nosotros, educadores, los que liberamos, son nuestros alumnos y alumnas los que deben liberarse, pero debemos desde el colegio ofrecerles medios y ayuda necesaria para ello.
  7. La educación mercedaria es acción educativa basada en el diálogo: gran parte de los problemas de los hombres y mujeres de nuestro tiempo nacen del aislamiento y la separación, de la falta de relación con los otros, de no reconocerlos en su situación personal. Frente a eso, el educador mercedario será una persona de diálogo, ofreciendo a sus alumnos y alumnas un espacio de comunicación personal y de confianza.
  8. La educación mercedaria es acción educativa de oración: si en un momento determinado dejáramos de orar por los más necesitados, dejaríamos de ser cristianos; aquel “¡Orad sin descanso!” debe ser visible en la acción educativa. Pero nos basta orar por los más necesitados hay que orar con ellos. El necesitado, el menos capaz, debe convertirse en lugar de oración.
  9. La educación mercedaria es acción educativa celebrativa: sin fiesta humana y cristiana no hay liberación, y evidentemente el fracaso escolar, el ambiente desesperanzado, no es una romería donde se baila y se canta sin más. Pero sin fiesta, sin alegría es imposible curar al fracasado, al necesitado de apoyos y de refuerzos, de adaptaciones. Sólo la alegría contagiosa como gesto de amor y entrega es capaz de liberar.
  10. La educación mercedaria es una acción educativa mariana, vinculada a la figura de Santa María de la Merced: ella es para nosotros estrella de la acción educativa liberadora; es consuelo para los alumnos y alumnas olvidados, es inspiración y exigencia para los educadores. En María de la Merced, nuestra madre, cobra sentido, recibe su hondura y plenitud la acción educativa mercedaria.
  11. La educación mercedaria es acción educativa de entrega total al estilo de San Pedro Nolasco: nuestro padre y fundador fue un hombre de fe y esperanza, hombre de oración confiada, hombre anclado en la profunda humildad y un místico de la liberación. Su labor o tarea cristiana fue realmente liberadora: sacar a los cautivos de un estado de condición inhumana, para elevarlos a las condiciones más humanas, para darles una liberación integral a semejanza de Jesucristo.